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Autores:
Arturo Segura,
Jesús Goñi,
Patxi Carro,
Ana Pilar Armesto,
Alberto Lafarga |
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por
segundo año consecutivo, la campaña cerealista ha sido mejor en las zonas
tradicionalmente áridas del centro y sur de Navarra que en el norte. Las lluvias
abundantes del otoño e invierno favorecieron a esas comarcas secas y en cambio provocaron
problemas de siembra en los secanos húmedos del norte. A esto siguió una primavera
excesivamente seca y calurosa.
El otoño lluvioso comenzó por crear dificultades importantes en la siembra, provocando
retrasos significativos que producirían pérdidas de cosecha. Incluso hubo parcelas que
se quedaron sin sembrar, alrededor de un 4% de la superficie total prevista (8.000
hectáreas menos que en el 2003). Las zonas más afectadas han sido Tierra Estella y la
Ribera del Aragón.
Al igual que en la cosecha del 2003, se han obtenido mejores resultados en cebada y avena
que en trigo blando. Las cosechas de cebada han sido en general buenas, sobre todo
en los secanos de la mitad sur de Navarra, y se ha obtenido un 28% de incremento de
rendimiento sobre la media histórica. |
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