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Autores: Juan Ignacio Macua, Inmaculada Lahoz |
aTRÁS
se quedaron las estampas típicas de septiembre y octubre en la Ribera navarra, con los
remolques y carros llenos de cajas de tomate, las cuadrillas en las tomateras, la familia
entera recolectando tomate el fin de semana, en pequeñas parcelas de menos de 1
hectárea... Hoy veinte años después, nos encontramos ya desde primeros de agosto en la
carretera con remolques llenos a rebosar de tomate a granel, o camiones con bañeras; y si
nos introducimos por los caminos, en parcelas grandes vemos las cosechadoras, con dos o
tres personas, recolectando en una hora lo que antes hacían 10-15 personas al día. Esta
evolución ha sido posible gracias a la introducción de una serie de cambios
(utilización de variedades híbridas, planta en cepellón, acolchado, goteo y
recolección mecánica), que se han ido produciendo a lo largo de los últimos 25 años.
La rápida incorporación de estas nuevas técnicas, promovidas por el ITG Agrícola, ha
llevado a aumentar las producciones de forma importante, hasta lograr medias superiores a
80 -90 t/ha en algunas zonas, a reducir la necesidad de mano de obra (hoy escasa en el
campo, por otra parte) gracias a la mecanización, y a hacer más cómodo y rentable el
trabajo del agricultor. |
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