CABECERA-2

ITG Ganadero

Finca Experimental "El Serrón" de Valtierra
Algunas reflexiones y consideraciones sobre los Secanos Semiáridos


sobre LOS SECANOS EN GENERAL

No se debe inducir a error y pensar que el objetivo final en los secanos semiáridos sea el que toda la producción se destine al aprovechamiento directo por el ganado.

Pese al excelente resultado de la rotación descrita en este artículo, a la hora de diseñar una rotación de cultivos en secanos semiáridos que combine agricultura y ganadería influyen, entre otros, factores como la base territorial, las personas implicadas y posibles condicionantes medioambientales. Por eso hay que estudiar cada caso concreto, adaptando los cultivos a las necesidades reales.

También hay que considerar la base territorial y las personas implicadas. Si se trata de una superficie de secano como la Finca "El Serrón" o menor, que esté gestionada exclusivamente por un ganadero en un municipio, cabría un manejo. Sería muy diferente si se planteara una rotación de cultivos para un territorio mucho más extenso en el que intervinieran un elevado número de agricultores y ganaderos, como por ejemplo Bardenas Reales.

En este segundo caso se trataría de un sistema agrícola, ganadero y medioambiental donde se debería buscar un equilibrio que asegurara la continuidad de las dos actividades en el marco de un ecosistema sostenible. Se podrían plantear soluciones mixtas como cosechar parte del grano y parte consumirlo directamente con el ganado. Así se evitarían excedentes y gastos para el sistema. Al agricultor se le compensaría por producir las raciones del ganado.

Otro factor para el diseño de una rotación en secanos semiáridos en algún territorio podría ser cumplir alguna condición medioambiental, como por ejemplo la presencia o mantenimiento de una superficie determinada de barbecho desde el mes de Febrero, por ser necesaria para la avifauna. Este caso habría que tenerlo en cuenta.

A partir del AÑO 2006 con la puesta en marcha de la nueva reforma de la PAC comienza una nueva etapa o un nuevo marco de actuación en estos recursos de los secanos semiáridos.


sobre LA AGRICULTURA

En lo que se refiere a la agricultura, hasta ahora para cobrar la ayuda había que sembrar, implantar el cultivo, puesto que la ayuda era acoplada. Con el desacoplamiento, concretamente en cereales el 75%, se crean incógnitas sobre su repercusión.

En estas comarcas agrarias VI y VII, la mayoría de los agricultores manejan en sus explotaciones agrarias una cantidad de superficie bastante superior a la que les genera el pago único o superficie de referencia, debido en gran medida al barbecho tradicional. Parte de esos agricultores podrían decidir dejar de sembrar algunas parcelas o tierras pero manteniendo igual toda la superficie de su explotación. En principio no resultaría traumático porque la condicionalidad exige mantener esas tierras en buenas condiciones agronómicas y se trabajarían, tendrían labores de mantenimiento.

Sería problemático que otros decidieran reducir el tamaño de su explotación, por tener parcelas menos productivas o por ahorrar desplazamientos largos, etc. El pago único lo asegurarían siempre y cuando su explotación tuviera al menos la superficie de referencia y ahí ejercerían la condicionalidad. Si fuera así quedarían parcelas de cultivo liecas y esas superficies en poco tiempo se apelmazarían, serían improductivas y se facilitaría la erosión o evolucionarían según la sucesión natural hacia formaciones arbustivas (en caso de no pastorearse con ganado).

Algunos podrían decidir seguir como antes. Habrá que observar la evolución.


sobre LA GANADERÍA

El sector ganadero de ovino de carne, el mayoritario en estos hábitats esteparios, atraviesa en toda España una difícil situación. De manera natural por la edad de muchos productores y la falta de relevo generacional se preveía un descenso de explotaciones y de la cabaña ganadera. Como consecuencia de la inminente aplicación de nueva reforma de la PAC y la aparición del pago único o desacoplamiento que permite ligar a la tierra el 50% del importe de referencia de la prima de ovino, es decir, cobrar un dinero independientemente de mantener animales, se puede producir una aceleración importante en este descenso.

Repercuten también factores como las nuevas exigencias normativas. Se trata de un sector que depende enormemente de las subvenciones, y cuyas condiciones de trabajo no atraen a los jóvenes.

Esta tendencia negativa puede ser palpable en estas comarcas agrarias del sur de Navarra con más intensidad porque la mayoría de las localidades están catalogadas como zonas no desfavorecidas. Por ello no perciben la prima adicional de 7 euros por oveja asignada a las zonas desfavorecidas.

En breve plazo en algunos municipios podría desaparecer la ganadería ovina.

Esto puede causar un grave problema de cara al futuro. El ganado ovino, además de ayudar a mantener ligada la población al medio rural, juega un papel medioambiental muy importante porque con un pastoreo racional se aprovechan los recursos naturales, se previene el embastecimiento de cerros y el riesgo de incendio, se aporta materia orgánica a las parcelas de cultivo, y ayuda a mantener el equilibrio para la flora y fauna avícola y terrestre.

El espacio natural en estas zonas para el ovino de carne son estos secanos semiáridos.

En la actualidad cada vez se habla más de sostenibilidad y mantenimiento del medio, pensando en las futuras generaciones. Los secanos semiáridos y sus hábitats merecen un esfuerzo tanto desde los propios municipios como desde la administración foral por su interés medioambiental. Sería positivo canalizar o enfocar ayudas para fomentar prácticas como las realizadas en Valtierra de cara a su conservación.

Una alternativa a futuro podría ser la separación clara y nítida de usos de superficies dentro del término municipal. Unas superficies se dedicarían a la agricultura, los regadíos y tierras productivas, y otras tendrían un enfoque ganadero para pastos y actividades como las de la Finca "El Serrón". Actualmente esto resulta complicado.

El primer paso en los municipios sería concienciarse de las necesidades específicas de los ganaderos de ovino. De este modo los ayuntamientos podrían tomar medidas para que a los ganaderos que deseen y tengan derecho a gestionar parcelas de cultivo del municipio, les sean ubicadas dentro de las corralizas o zonas de pastos que manejen.

Teniendo en cuenta todos los factores señalados anteriormente, sería necesario llevar a cabo los correspondientes planes técnicos de ordenación de pastos.