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Autores:
Juan Ignacio Macua, Inmaculada Lahoz, Joaquín
Garnica
Sergio Calvillo,
Jesús Zúñiga,
Angel Santos |

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después
del amargo sabor que dejó la campaña pasada, con inundaciones, climatología adversa en
la preparación de parcelas, pedrisco, mosca blanca, etc, en ésta se ha vivido la
situación opuesta. La bonanza climática ha hecho que las
expectativas, tanto de agricultores como de industriales, se hayan alcanzado al 100%.
Se han llegado a cumplir los contratos en su totalidad e incluso con el agravante de dejar
tomate en el campo por problemas de hongos en fruto a causa de las lluvias persistentes de
finales de septiembre, calculándose las pérdidas entre 2 y 3 millones de kilos. Además
de la ayuda de una climatología idónea para este cultivo (gráfico 1), ha habido unos
factores agronómicos que han tenido gran incidencia en las excelentes producciones, como
son la generalización del cultivo con goteo y acolchado, variedades superproductivas y el
uso de parcelas nuevas.
Durante este campaña se han cultivado en Navarra 2.143 ha, lo que supone un incremento
del 7,58% con respecto al año anterior.
La producción ha sido un 25% superior. Las
buenas cosechas han sido generalizadas en España lo que ha llevado a sobrepasar el cupo
adjudicado por la Unión Europea; esto podría traer consecuencias de cara a los próximos
años.
Hay que destacar que casi la totalidad de la superficie productiva se destina a
recolección única.
Los planes de experimentación del ITG Agrícola
han dedicado, como todos los años, un amplio capítulo a este cultivo y a sus posibles
novedades. Además de probar las nuevas variedades
salidas al mercado, se ha trabajado en la línea de diferenciar
y cuantificar el material con alto contenido en licopeno, un componente
del tomate al que se le atribuyen muy buenas cualidades para la salud humana y que mejora
el color y ºBrix de los frutos.
En este artículo realizamos un balance somero de la última campaña y presentamos los
resultados obtenidos en dicha experimentación. |
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