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Autores:
Paola Eguinoa y
José Luis Sáez
(ITG Ganadero)
En colaboración con TRAGSEGA
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La
legislación de Bienestar Animal, emanada de las recientes Directivas Europeas, obliga a
los ganaderos de porcino a alojar las cerdas reproductoras de una manera bastante
diferente a lo que ha sido habitual. En Navarra, hasta la fecha, se puede decir que la
mayor parte de las reproductoras están alojadas de forma permanente en jaulas, que las
individualizan y les impiden movimiento e interacción con otros animales.
Este sistema ha dado muy buenos resultados a los granjeros, ya que permite una atención
individualizada de la cerda en lo referente a la alimentación y cuidados. No obstante, se
considera necesario cambiarlo debido a que queda muy lejos del comportamiento natural del
animal, fundamentalmente basado en la exploración del entorno y la vida dentro de un
grupo, y que por tanto precisa de alojamientos que le concedan libertad de movimientos.
La legislación actual responde a la sensibilidad de la sociedad europea por mejorar las
condiciones de vida de los animales en las granjas intensivas, intentando a su vez que los
nuevos sistemas de alojamiento y manejo sean compatibles con la necesaria rentabilidad
económica de las explotaciones.
En este artículo informamos de manera resumida acerca de la legislación y las
condiciones prácticas que exige este nuevo enfoque.
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