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Autores:
Alberto Lafarga,
Jesús Goñi,
Ana Pilar Armesto,
Patxi Carro,
Vicente Eslava,
Arturo Segura |
en lo
climatológico, las lluvias abundantes y lo temprano que se
hicieron las siembras de cereales han marcado negativamente la evolución de esta
campaña.
Los cultivos tuvieron un desarrollo espectacular durante el otoño, propiciado por la
suave climatología, pero luego las heladas primaverales afectaron a algunas variedades
con el espigado más adelantado. El exceso de humedad, durante el invierno y a comienzos
de primavera, ha provocado encharcamientos y podredumbres que han mermado la producción
final de casi todas las zonas, salvo en los secanos más áridos de la Ribera de Navarra.
La Campaña cerealista 2006-2007 ha supuesto pérdidas de producción del 17% y 22%
respectivamente en trigo blando y cebada respecto a la campaña anterior. Tan sólo la
Ribera ha aumentado su productividad respecto a años anteriores.
En el artículo se hace un balance de la evolución de la campaña en los cultivos
extensivos.
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