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la protección de los cultivos frente a los ataques de plagas y enfermedades y malas hierbas se realiza en agricultura convencional con productos fitosanitarios, mediante diferentes equipos y sistemas de tratamientos preparados para tal fin. Los tratamientos fitosanitarios normalmente se aplican con pulverización
hidráulica de las gotas de caldo, en la que se utiliza el agua para mantener el producto.
La aplicación consiste en la producción de gotas de diferentes tamaños a la salida de
las boquillas, con el objetivo de que éstas se posicionen sobre las hojas o el suelo,
según el tipo de tratamiento. Una pulverización es de calidad cuando la superficie
objeto de tratamiento queda cubierta con los impactos de gotas suficientes para obtener
una eficacia máxima del producto, evitando la deriva. Hay productos en el mercado que deben mantener una concentración y la cantidad de caldo debe ser menor que las citadas, debido a la mejor eficacia del producto con menores volúmenes de caldo por hectárea, resultando un ahorro de producto en dosis y del coste por hectárea. Con la subida de precio de los productos fitosanitarios, la contaminación que se hace por derivas y los problemas que pueden plantearse con el contenido máximo en residuos (LMR), es necesario replantearse actualmente estos tratamientos que se realizan en agricultura con el fin de realizarlos mejor, con más eficacia y a menor coste, y reducir las derivas. La importancia de la colocación del máximo de producto en el punto donde nos hemos fijado, evitando derivas, es grande. Para ello, deberemos tratar en buenas condiciones, con la cantidad de caldo necesaria y utilizando las boquillas adecuadas. Este artículo informa sobre el TIPO DE BOQUILLAS que hay actualmente en el mercado, las características de cada una y cuáles son más recomendables para cada uso.
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