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Número 239: marzo-abril 2020

Protección de cultivos
Plan de Control Biológico del Topillo Campesino en la mitad sur de Navarra

Autores: Diego Villanúa Inglada, Isabel Leránoz Urtasun, Adrián López Alonso y Carlos Astrain Masa. GAN-NIK (Gestión Ambiental de Navarra) Pablo Díez Huguet. Sanidad Vegetal. Gobierno de Navarra.

Los roedores son una de las plagas con mayor repercusión económica en la agricultura de todo el mundo y la Península Ibérica no es una excepción. Se han descrito importantes daños causados por Ratón de campo (Apodemus sylvaticus), Rata negra (Rattus rattus) o Rata topo (Arvicola terrestis), pero sin duda, la especie de roedor que mayor conflicto ha desatado ha sido el Topillo Campesino (Microtus arvalis). Inicialmente, esta especie se distribuía por la cornisa Cantábrica, habiendo colonizado durante los últimos 30 años la meseta norte. La zona más conflictiva por los daños que causa el topillo en la actualidad es la Comunidad autónoma de Castilla y León.
Esta colonización ha estado asociada sobre todo a la homogeneización de un hábitat favorable con la implantación de la alfalfa. Este cultivo resulta altamente atractivo para los topillos por tener un gran desarrollo radicular, porción de la planta más consumida por la especie, y por no sufrir ningún laboreo en periodos de 5 o incluso más años, lo que hace que las madrigueras no sean periódicamente destruidas, como sí sucede con los cultivos herbáceos anuales.
A mediados de la década de los 80 comenzaron a detectarse los primeros picos de abundancia, que se han venido repitiendo con una periodicidad de en torno a 5 años. Con el fin de hacerles frente, tradicionalmente se ha recurrido a la quema de rastrojos y linderos y al uso de rodenticidas, medidas con un impacto medioambiental muy elevado y una eficacia muy cuestionada.
Navarra tampoco ha estado libre de sufrir periodos conflictivos por incremento de la población de topillos. Por ello, desde el año 2007 el Gobierno de Navarra mantiene un programa de seguimiento y control de estos roedores que llevan a cabo de forma coordinada sus sociedades públicas GAN-NIK, encargada de la monitorización de la plaga y fomento de la presencia de depredadores autóctonos (lechuzas y cernícalos, principalmente), e INTIA, encargada de difundir los resultados a través de la Estación de Avisos de plagas.
Para poder definir el área de distribución del Topillo Campesino en Navarra, se fijaron 25 puntos fijos de monitorización en la mitad sur de Navarra que son muestreados dos veces al año, una a la salida del invierno y otra al final del verano, momentos de mínima y máxima abundancia anual respectivamente.
Dado que la afección por parte de los topillos no es la misma para todos los cultivos, en el año 2015 se decidió añadir a la red de monitorización basada en egagrópilas de lechuza, una serie de muestreos de toperas a pie de campo en los distintos cultivos y zonas susceptibles de ser afectadas por los topillos. En total se establecieron 66 estaciones de muestreo de toperas que igualmente se realiza al final del invierno y al final del verano.
Este seguimiento ha permitido controlar los picos y también ver el grado de efectividad que se obtiene utilizando la lucha biológica y el fomento de la presencia de depredadores autóctonos en torno a los campos de cultivo. En este artículo les contamos el desarrollo del proyecto y sus resultados.

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